martes, 29 de septiembre de 2009

Llamando a la tierra

Parece mentira que haya estado una semana de vacaciones. Estoy aún más cansada que antes de irme y lo de aterrizar de vuelta y ponerme al día me está costando muchísimo más de lo que pensaba.

Tengo el Google Reader a reventar, miles de capítulos de varias series por ver, en los foros ya casi ni entro y aún así se me pasan los días volando y sin darme ni cuenta... esto de la rutina se me está haciendo más cuesta arriba de lo que pensaba.

Y además he pasado el finde en Orense, en un hotel precioso y se me ha pasado tan rápido y con tanto ajetreo que no he podido casi ni disfrutar del momento... era un monasterio restaurado y el sitio era un pasada, me encantó, supongo que algún día tendré que volver sin prisas para poder relajarme, que en teoría era uno de los objetivos.

El otro era la boda de mi amiga I., una boda muy íntima, muy emotiva y con una novia guapísima. Hay que ver cómo es la vida, tan triste y alegre a la vez, pero esa noche lo pasamos genial y espero que a partir de ahora la vida le sonría porque desde luego que se lo merece.

Os dejo unas fotillos del monasterio-hotel, a ver si al menos os doy un poquito de envidia xDDD








¿A que es precioso? Jo, yo quiero volver ahí...

miércoles, 16 de septiembre de 2009

Estados de ánimo

No sé si estoy así:


O así:


Quizás más bien así:


Aunque pudiera ser que así:


Realmente, es todo eso junto y un poco más... si alguien sabe rezar y le apetece hacerlo, el viernes no me vendría nada mal una plegaria. A los que no le vaya eso y quieran enviar "ánimos virtuales", "karma positivo" o similar, que sepan que serán bienvenidos y les estaré eternamente agradecida.

Nos vemos el lunes. Espero para entonces ser de nuevo una persona normal (en la medida de mis posibilidades) y volver a escribir chorradas como antes.

domingo, 13 de septiembre de 2009

Shiny happy people

En mi vida hay gente maravillosa. Gente que sé que siempre está a mi lado y que, por motivos que a veces se me escapan, sólo quieren verme feliz. Y para arrancarme una sonrisa me mandan cositas como estas, pequeños detalles, que me hacen una ilusión inmensa, porque me hacen darme cuenta de la suerte que tengo y de que, a pesar de mis quejas, soy muy afortunada.

Smile... life can be great




Gracias.

P.D.: Sí, últimamente estoy muy "mística", pero es lo que hay...

sábado, 5 de septiembre de 2009

Haciendo como que vivimos


" Hay cosas que sabemos pero no aplicamos.


"Sólo se vive una vez", eso la gente lo sabe.


Pero es ésta, y eso la gente no lo sabe.


La gente dice:
"Sólo se vive una vez, qué ganas tengo de que llegue"."



Luis Piedrahita. Un genio.

jueves, 3 de septiembre de 2009

Gordos. Una "operación bikini" diferente.


Gordos. La peli que vi anoche. Hace como una semana me llegó un mail de un concurso que organizaban los de Notodo y, como me aburro, pues participé. Y me tocó una entrada doble para el preestreno de la peli ayer por la noche en la Academia del Cine.

Lo único que había oído hablar de ella era una noticia del Telediario que sobre todo hablaba de que los actores habían tenido que engordar y adelgazar para hacer la peli, pero poco más, así que no esperaba mucho y no tenía ni idea de lo que iba a pasar. Pero resulta que a mí me encantó y D. opina que hacía mucho tiempo que una peli no le gustaba tanto, y que él diga eso, es todo un elogio, sin duda.

Es un poco complicado calificar esta película porque, aunque en el fondo sea muy dramática, no puedes dejar de reirte casi todo el rato, es una contradicción continua, porque estás viendo una escena que, si lo piensas en frío, es desgarradora, pero no se te quita la sonrisa de la boca y a veces te sale una carcajada sin que te des cuenta. Y lo mejor de todo es que, por muy raro que pueda resultar, esta contradicción funciona, no chirría ese equilibrio tragicómico ni las reacciones entre los personajes, sino que está explicado de tal manera que el espectador no puede evitar engancharse a las vidas que se cuentan en la historia.

De todas formas, a mí me ha dado la impresión de que lo de los gordos es más una excusa para narrar esa historia, es decir, no se cuentan historias de gente gorda, la obesidad es mas bien un síntoma de lo que esconden, pero esos problemas están ahí independientemente de su físico, por mucho que éste sea el hilo conductor de la película.

Después de la proyección hubo un encuentro con el director (Daniel Sánchez Arévalo), y con algunas de las actrices. Ésta es una cutre-foto con mi móvil, que no sé qué tal se verá. De izquierda a derecha: Pilar Castro, Verónica Sánchez, Daniel Sánchez Arévalo, Leticia Herrero (y sus impresionantes ojos azules) y María Morales.


Contestaron a varias preguntas y contaron varias curiosidades de la película, sobre todo relacionadas con el proceso de engordar y adelgazar de varios actores, que fue aún más complicado, porque debían coordinarse para coincidir en pesos concretos y poder ir rodando las escenas, lo que fue todo un trabajo de sincronización.

Estuvieron todos muy majos y me gustó mucho la experiencia (era la primera vez que iba a un encuentro de esos), y se notaba lo mucho que habían disfrutado rodando la peli, el buen rollo que había entre ellos y lo orgullosos que estaban del resultado, independiente de lo que digan las críticas.

Con lo que he dicho no significa que sea la película de mi vida, porque no, pero sí que es verdad que me sorprendió muy gratamente y que disfruté muchísimo con la peli, porque es de esas que mientras la ves te estás divirtiendo un montón, pero también tiene un trasfondo más "serio" que se te queda dentro y da lugar a muchas lecturas distintas.

Por eso os digo que no os quedéis en la anécdota de que los actores engordaron, o que no os dejéis guiar por los perjuicios que genera el cine español y, si no sabéis qué peli ir a ver este finde, vayáis a ver "Gordos" y le déis una oportunidad porque probablemente os llevaréis una grata sorpresa y saldréis del cine con una sonrisa en la boca y con algo en qué pensar.

Ah! Y el hecho de que ver la peli me saliera de gratis por la invitación no ha influido nada en todo lo que he escrito xDDDD.

lunes, 31 de agosto de 2009

Novecento


Hay gente que nace en grandes ciudades, y se ahoga entre la multitud. Hay gente que nace en pueblos perdidos en medio de ninguna parte, y sólo quieren huir de allí. Hay gente que nace en el mundo, y no tiene un lugar al que llamar hogar. Y hay un hombre que nació en un barco, y decidió que nunca bajaría de él, porque con su música podía conjurar todo un mundo a sus pies. Ese hombre se llamaba Novecento, y esa música, era el Jazz.

Baricco se encargó de contar su historia, y para ello no escribió una novela, sino un monólogo teatral, escrito con una dulzura y una musicalidad que te transporta a ese barco, ese transatlático, el Virginian, que en los años de entreguerras recorría las rutas entre Europa y América con su carga de millonarios, de turistas, de emigrantes...

En el Virginian tocaba cada noche un pianista extraordinario, llamado Novecento, capaz de crear, sin necesidad de partitura, las notas más increíbles y las melodías más asombrosas, que sólo existen por el breve espacio en el que él las ejecuta al piano. Era tan mágico que la gente hasta pagaba el billete sólo para oírlo e incluso Jelly Roll Morton, el creador del Jazz, se sentía tan intrigado que quería batirse a duelo con este pianista singular. Pero Novecento nunca ha bajado del barco en que nació, puesto que sólo puede tocar si tiene el océano bajo su silla, así que el duelo tiene lugar a bordo del mismo. Un duelo de honor, lleno de sentimientos, de música y, por supuesto, de jazz.

Novecento sólo intentó en una ocasión bajar del barco, abandonar el refugio de lo conocido y lanzarse al mundo, abrazar una nueva vida, venciendo el miedo de lo desconocido. Pero es mejor que seáis vosotros los que descubráis si finalmente descendió la escalerilla hasta el muelle. E incluso, que os pongáis en su lugar, porque siempre hay un momento en nuestras vidas, en el que se da un paso decisivo, que hace que toda nuestra existencia cambie ante nuestros ojos.

La gran mayoría no nos damos cuenta de su transcendencia, y lo damos de forma inconsciente pero... ¿y si ese paso se concretara de una forma precisa? ¿y si pudiéramos identificar el momento en el que con un sólo paso el mundo deja de pasar ante nuestros ojos y empezáramos a tomar las riendas de lo que nos ocurre? Si fuéramos Novecento... ¿quiénes de nosotros bajaríamos definitivamente la escalerilla?

Como siempre, para terminar, unos fragmentos del libro. Pura poesía, puro jazz.

“Estaban buscando gente para el barco a vapor, el Virginian...
...Enero de 1927.
- Ya tenemos músicos - dijo el tipo de la Compañía.
- Lo sé - y me puse a tocar.
Se quedó allí mirándome fijamente sin mover un músculo. Esperó a que acabara sin decir una palabra. Después preguntó:
- "¿Qué es esto?"
- "No lo sé"
Se le iluminaron los ojos.
- "Cuando no sepas lo que es, entonces es jazz"

[...]

“Tocábamos porque el océano es grande y da miedo, tocábamos para que la gente no notara el paso del tiempo, se olvidara de dónde estaba, y de quien era,. Tocábamos para hacer que bailaran, porque si bailas no puedes morir, y te sientes Dios. Y tocábamos ragtime, porque es la música con la que Dios baila cuando nadie lo ve..."




P.D.: Sé que no esta canción no es jazz puramente dicho, pero Bebo es un grande y esta canción me tiene robado el corazón...

lunes, 24 de agosto de 2009

Vidas robadas


"Siempre había considerado que su trabajo era como cualquier otro, con un horario de oficina, unos objetivos mensuales, una cuota que alcanzar y poco más. Quizás el escepticismo y la indiferencia que se habían sedimentado en su vida a lo largo de los años, habían ocasionado que su única respuesta cuando le explicaron sus funciones en la empresa fuera un ligero levantamiento de ceja, que tenía más de curiosidad divertida que de sorpresa disimulada.

Superada la adaptación inicial a los procedimientos y burocracias de su nueva labor, su trabajo se convirtió en una rutina similar a la de cualquier funcionario. Al fin y al cabo, lo de robar vidas no era tan excitante como pudiera parecer. De hecho, era bastante sencillo. Cada lunes, recibía la información de la persona cuya vida debía robar y tenía toda una semana para conseguirlo. Si bien es cierto que las primeras veces sintió una mezcla de miedo y repugnancia ante el zombi que aparecía ante él cuando se apoderaba de la vida de su objetivo, a partir de la cuarta o quinta víctima desapareció cualquier sentimiento hacia ese ser robótico, que a partir de ese momento se dedicaría a continuar con su rutina de una forma automática e insensible que, probablemente, sería muy similar a su estilo de vida anterior. Además, estaba convencido de que nadie notaría la diferencia.

Como todo buen empleado, nunca se había planteado por qué su organización robaba todas esas vidas y las conservaba asépticamente en frasquitos de cristal, puesto que no era competencia de su departamento y tampoco afectaba al desempeño de su trabajo. A pesar de todo, su estricto apego a las normas no pudo evitar que cierto instinto le impulsara a leer el informe confidencial que por error había terminado en su mesa.

No puede decirse que le sorprendiera el contenido, la explicación de su laborioso trabajo. Quizás siempre lo había sabido, pero no se había detenido a pensar en ello. Era lo más lógico, la única respuesta que hacía que todo tuviera sentido, lo único malo es que ya no podía pretender ignorarla y mirar hacia otro lado. Además, le costaba identificar la sensación que sentía en ese momento, como un sudor frío imaginario que descendía por su espalda. Después de mucho pensar, se dio cuenta, lo que es información producía en él eran escalofríos, y, ante eso, no podía permanecer indiferente, por mucho que una parte de él pretendiera aferrarse a la rutina de la ignorancia que tan buen resultado le había dado hasta ahora.

Sin embargo, aunque lo intentara, sabía que eso era algo que ya no le sería posible. Podía asumir sin problemas que su organización planeara la erradicación de la raza humana gracias a un virus químico creado en laboratorios y que sólo se salvaran unos cuantos elegidos, entre los cuales se encontraba él, gracias a los años de servicio eficiente que había prestado a la empresa. También podía aceptar sin reparos que las vidas que él había robado y recopilado a lo largo de los años se implantaran en replicantes humanos surgidos de la tecnología y la manipulación genética desarrollada durante años para crear una nueva sociedad aséptica y perfectamente eficiente.

Pero no podía cerrar los ojos a esa nueva sociedad que se avecinaba, porque él, máximo responsable de las vidas que en ese momento se recopilaban en uno de los sótanos del edificio, conocía como la palma de su mano todas y cada una de ellas, y podía crear un patrón muy claro con todos esos robos: había abogados, médicos, científicos, ingenieros, economistas... pero... ¿dónde estaban los artistas? ¿dónde quedaban los actores, los pintores, los escritores? ¿por qué no había ningún poeta entre esos frascos repletos de vidas supuestamente valiosas? ¿qué sería de la música en esa nueva sociedad sin músicos para crearla?...

Mientras se veía asaltado por esos pensamientos, no podía dejar de mirar fijamente el informe que había zarandeado los cimientos sobre los que se había asentado su existencia todos estos años... quizás, pensó al fin, había llegado el momento de comenzar su propia colección privada..."



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Y de regalo, unos besos robados...