Me explico, hay otras series (de algunas he hablado ya: Pushing Daisies, Weeds...) que tienen un argumento tan impactante, que sólo con contarlo ya estás dando un argumento para verla y te despierta la curiosidad de saber qué pasa con la historia y con los personajes.
Con FNL es todo lo contrario. Saber el argumento sólo hace que se te quiten las ganas de verla porque imaginas algo totalmente opuesto a lo que es la serie en realidad y de hecho, yo creo que ha sido el principal motivo de que no tenga mucho éxito, ni en EEUU ni en ninguna parte, por desgracia.
A pesar de todo, yo había leido muy buenas críticas, por lo que hace unos meses le dije a D. que empezáramos a verla juntos, porque cada vez tenemos menos series en común y eso no puede ser. Pero cuando me preguntó que de qué iba, me temí lo peor, así que contesté, lo más rápido que pude: "Va de un equipo de fútbol americano del instituto en un pueblo de Texas pero he leido que está muy bien, de verdad, de verdad, de verdad, de verdad". Su cara fue un poema, claro... ¿instituto? ¿fútbol americano? ¿Texas? ¿animadoras? ¿jugadores?... ni de broma.
Quizás en eso tenga mucho que ver el aire de "falso documental", cámara en mano (al principio lo del parkinson del cámara es un poco mareante, pero te acostumbras) y con planos diferentes a los de otras series, incluso desenfocados a veces, como si realmente estuvieras espiando sin que nadie te haya invitado. También influye el hecho de que los personajes no se dividen entre buenos y malos, sino que todos se equivocan, dudan, y hacen participar al espectador cuando toman sus decisiones, así que los sientes cercanos, a unos les coges cariño, a otros les odias y a otros les abofetearías por ser tan estúpidos, pero siempre queda claro por qué actúan cómo lo hacen, te guste más o menos su comportamiento.
Y por último está el retrato de la América profunda, la de los fanáticos del fútbol américano, de las armas y del sueño americano incumplido. Porque FNL también tiene su lado amargo, también tiene perdedores, que no son capaces de salir de la mediocridad, y también hay un pueblo centrado en los partidos de los viernes, que lo mismo adora esos chavales del instituto, que los lapida sin miramientos al primer tropiezo, unos ciudados cegados por la victoria, y un entrenador (grande, muy grande), que tiene que lidiar con unas promesas de estrellas de 16 años y con todos los intereses que rodean ese mundo, manteniendo un delicado equilibro casi imposible.
Aún no he terminado la tercera temporada y cada día me reafirmo más en lo que acabo de decir, pero prefiero disfrutarlo sin prisas, ahora mismo la serie tiene mil historias y caminos abiertos y lo mejor de todo es que no sabes cómo va a terminar ni qué elecciones van a hacer. Como la vida misma. Y es que esta serie NO va de fútbol americano, creedme. Si queréis un baño de realidad, no lo dudéis ni un instante... FNL es todo eso y mucho más.


